lunes, 10 de octubre de 2011

Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres



Ésta es la cita que yo he elegido y la que quiero compartir con todos vosotros: "ALLÍ DONDE SE QUEMAN LOS LIBROS, SE ACABA POR QUEMAR A LOS HOMBRES". La frase salió de los labios de Heinrich Heine, un poeta y ensayista alemán del siglo XIX.

Siempre me han gustado estas palabras y siempre me han hecho reflexionar. Reflexionar sobre el desprecio hacia el conocimiento que existe en muchos círculos, en muchas sociedades, en muchas mentes individuales. Un desprecio que, en la mayoría de las ocasiones, no es más que una simple máscara para el miedo. ¿Miedo a los libros? ¿Miedo a la lectura? No, para nada. Miedo a las consecuencias que trae el hecho de leer, de aprender, de saber. Miedo a los pensamientos y las ideas sin control, sin manipulación ni represión.

A lo largo de la historia de la humanidad muchos han sido los momentos en que distintas instituciones o cualquier otra fuerza dotada de autoridad moral, física, política o religiosa ha usado la quema de libros como instrumento de coerción, de control. Ahí tenemos como ejemplo la quema de la biblioteca de Alejandría y también la de Constantinopla, la quema de manuscritos mayas por la Inquisición en México, la de libros y obras artísticas consideradas inmorales en la Florencia del siglo XV por orden de Savonarola, la de libros de autores judíos durante el gobierno nazi y, si nos acercamos más a la actualidad, el bombardeo con obuses incendiarios de la Biblioteca Nacional de Bosnia en 1992 por orden del general serbio Ratko Mladik.

Todos estos ejemplos no son sino claras muestras del inmenso valor simbólico (amén del material) que siempre ha tenido la quema de libros en todas las sociedades. Se destruye un símbolo nacional, un símbolo ideológico, un símbolo religioso y con ello se piensa que desaparece todo lo que hay detrás de ese símbolo. No es así, en mi opinión, pues soy de las que siempre tienen muy presente la también famosa frase "Vencerás, pero no convencerás". Los monumentos caerán, las inscripciones se borrarán y quizá se quemarán los libros... pero las ideas, los pensamientos y las convicciones prevalecerán mientras haya seres humanos que crean que merece la pena mostrárselas al mundo y luchar por ellas.

2 comentarios:

  1. Detrás del libro está una historia, que es de uno y que sin embargo podría ser la de todos, por eso asusta, por todas las potencialidades que lleva implícitas, como la propia vida, el destino, lo inesperado, lo incontrolable…

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